Es inmensa y gigantesca, tan grande que desde el principio hasta el final la cola se alarga surcando oscuros rincones de primarios instintos animales donde el dinero, el oro, el placer y la gordura colmada de dones carnales convive con nuestros políticos . Todavía no entiendo porque se cierran los ojos, se hace caso omiso, se restriega la verdad contra las pareces de mierda y barro estocadas. ¿Por qué no se ve esta cola, ya no el tren que es inmenso? ¿Por qué no se pone fin y sigue circulando?, cada vez que para el tren en una nueva estación, en el anden del próximo pueblo, en la comunidad limítrofe, en la diputación y así durantes días, meses, y años. Porque no se pone freno a este tren de corrupción que se hace infinito en los soleados campos de la tierra ibérica
Porque no se cobra peajes y sobre todo porque no paramos el tres y lo hacemos desguazar. Despiezar pieza a pieza, tornillo a tornillo, palmo a palmo hasta el mismo corazón de la vieja maquina que con fuerza sigue y sigue. Todos los días alguien se sube al nuevo tren que enarbola la gran corrupción de España.
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