Pasan las hora, los días, los años y el sol sale todas las mañanas en el horizonte, un día es brillante reluciente redondo, otro día se recorta en fragmentos compuestos por miles de nubes que bajan del cielo y otras veces apenas puede iluminar la suave tierra de los hombres. El planeta gira, el sol, el resto de los planetas y al fondo las estrellas también en constante movimiento. Todo avanza para luego parar, retroceder y de nuevo avanzar. El tiempo que lo domina todo que cerca los prados insondables del universo. El tiempo a velocidades fugaces, infinitas, inconmensurable como la de la luz y nosotros aquí en la tierra indiferentes al movimiento de las estrellas.
Hace poco cometía el mismo error que acomete el universo que es perder el tiempo, en infinitas combinaciones de crecer, decrecer, ir, venir y no elegir el camino correcto. En muchas ocasiones nos surgen infinidad de confluencias, múltiples caminos que nos llevan a lugares distintos y muy diferentes, lugares nunca soñados o lugares aterradores. Ojala todos pudiéramos vivir en lugares esplendidos, verdes como la hierba que crece en la gamita de tierra de mis antepasados cuando llevaban sus cabras y con la leche hacían tiernos quesos con sabores infinitos de belleza ¿Dios Mio que quesos? ¿Dónde hoy podré encontrarlos?
Acudimos la mayor de la veces a alguien para que nos enseñe el camino ideal el camino correcto, mas delicado, el mejor el correcto y buscamos un maestro que nos enseñe el noble arte, el arte perfecto, la genialidad de lo genial, la excelencia de un arte ¿Qué difícil es encontrar un gran maestro? Hasta por 30 veces, una detrás de otra, he cambiado de maestro porque es muy terrible encontrar un mal maestro cuantos jóvenes han perdido sus ilusiones en malos maestros en maestros que conocen el camino pero es el camino erróneo. Yo mismo y cuantos amigos hemos roto nuestras ilusiones por ellos, que nos dijeron por ahí y era el incorrecto. Cuantos errores después hemos aprendido a corregir pero ya iniciado el camino y pasados los años nos hemos dado cuenta que ya no somos aquellos chicos con la piel dorada de porcelana tersa y suave como jamás volveremos a verla ¿Cómo con aquella piel nadie me iba a querer?
Con el pasar de los años he aprendido que nadie mas que tu sabe cual es el maestro correcto y por muchas voces que te den, muchos títulos que tenga, muchos halagos que contenga y mucho dinero, nunca nadie mas que tu sabrá si ese maestro te dirá el lado correcto del camino. Cambia de maestro hasta el agotarte para saber si ese es el adecuado.

Comments (0)