Leo las noticias.
Me viene a la mente los galeotes.
Los esclavos que remaban abrazados a las argollas encadenados.
Cadenas que por mucho que tiraran no se desprendían de la fría bodega de la nave.
Lo importante era remar y remar.
Si la nave se hundía ellos morían ahogados en las negra y oscuras aguas del mediterráneo.
Cuanto miedo, cuánto dolor.
Esclavos, pobres, negros, árabes, prisioneros, señalados, deudores.
Allá arriba el sol
Los comandantes, los dirigentes.
Sin miedo a perder la vida
Con sus doradas armaduras
Esperando llegar a casa y abrazar a sus hijos
Amarrados miles de corazones
Una meta llegar y que no se hunda la gran galera.
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